A las 6 y pico

Se muestran los artículos pertenecientes al tema Textos Anónimos.

01/07/2005

Soy malo

Soy un escritor malo...
(Ya estamos)
A ver, no es que sea un escritor malvado... Vuelvo a comenzar: Soy un mal escritor...
(El título, eso es lo que despista, claro... mecachis)
En fin, que soy un mal escritor. Diría aún más, diría que soy pésimo, pero no lo digo por caridad. Por autocaridad, que no tiene nada que ver con los autocares... creo. En fin, por eso digo que no digo lo que no digo, por pura caridad hacia mí mismo...

Yo quería escribir esto en forma de poema, pero trato de rimar y oigan, ni en asonante. O voy y rimo perro con berro, muy bien, pero luego no sé qué hacer con el berro (no me emocionan especialmente los berros, ni los perros, a decir verdad, pero al menos perros pueden dar más juego, no sé, morder a alguien, o no tener rabo porque Ramón Ramírez se lo ha cortado). Por otra parte, si me pongo a contar sílabas me mareo. No es coña. Lo juro, una vez intenté un soneto y acabé en urgencias. Y, por supuesto, si me da por el verso libre, como he hecho en ciertas ocasiones, me dirán que qué necesidad tengo de mutilar de esa manera a mi prosa, si ya es bastante mala sin ese castigo. (No dejan de tener razón) En fin, que mi poema lírico “Soy malo”...
(Pero qué mal título, leñe)
...que eso, que mi poema jamás podrá ser. Si fuera mejor escritor... Pero para qué pensar en eso: soy malo y no hay que darle más vueltas. Yo sé que soy mal escritor, mis amigos y mi familia también lo saben. Ellos son buenos (no digo buenos escritores, que alguno lo será, seguramente, sino que son buenos conmigo, o dicho de otra forma son, respectivamente, buenos amigos y buenos familiares). En fin, son buena gente y tratan de no animarme demasiado en mi carrera de mal escritor, incluso intentan desanimarme un poquito (es por mi bien, lo sé), pero al mismo tiempo procuran evitar (y ya es mérito) herir mi orgullo. Me dicen cosas cómo: bueno, sí, no está mal, muy bonito, y oye, dime, ¿ya encontraste trabajo? Y yo pregunto si esto de escribir no es trabajo, y se quedan un poco cortados y me dicen que bueno... que sí... pero... Y la verdad es que comprendo perfectamente, y acabo confesando que no, que aún no encontré trabajo, pero esa es otra historia (ahora sólo quiero hablar de mis fracasos como escritor). La cuestión es que cuando me dicen bueno, sí, no está mal, muy bonito, y oye, dime, ¿ya encontraste trabajo?, yo sé que están pensando por qué me torturas haciéndome leer estos bodrios infumables, qué te habré hecho yo, pero como son buena gente no lo dicen. Todo un detalle. De todas formas, de poco sirven los disimulos, yo sé que soy mal escritor, y desde que lo sé nada podría dañar un orgullo del que carezco. Yo soy ese hortera que escribe cosas que a nadie le interesan, como por ejemplo poemas (sin rima o mal rimados) de amor (es decir, cursis) a la novia...
(Bueno, en realidad suelo ser ese hortera que escribe poemas de amor por si acaso se echa novia, cosa poco probable porque ¿quién querría compartir su vida con un esc... (... pincha y lee, que no acabé)
Viernes, 01 de Julio de 2005 10:39 #. Tema: Textos Anónimos Hay 8 comentarios.

29/06/2005

El Maletilla

Como todos los días de corrida, llegó a la plaza una hora antes del comienzo del festejo. Entró en el patio de caballos tras regatear un poco con el portero para que le dejara colarse. No tenía dinero, y a costa de prometerle unos favores y encargos, éste le franqueaba la puerta. Eran amigos, y gracias a él podía ver todas las corridas.

Le gustaba llegar con antelación a fin de observar con detalle todos los preparativos. Tenía mucho encanto, mucho sabor. Casi mas que lo que luego sucedía en el ruedo. Los caballos de picar, gordos, tristes, resignados, eran pesados y montados por los monosabios para ponerles a punto. Con sus casaquillas de desteñido bermellón miraban orgullosos y un tanto despectivos a cuantos curiosos les observaban, pues por un momento eran protagonistas. Se creían importantes. Estrellas. Luego, sobre la arena, se limitarían a golpear al caballo para que no huyese, levantar al picador de sus aparatosas costaladas y blasfemar de miedo.

Mas tarde llegaban las cuadrillas. Primero lo hacían los banderilleros, con sus apagados ternos de azabache, de plata, de nieve. Bregados. Curtidos. Fuertes. Y pese a su papel secundario, sentía admiración por ellos. Más tarde los picadores, voluminosos, enormes, pesados, torpes, como tanques andantes. Con el castoreño en la mano, que luego les protegería la cabeza cuando fueran derribados por la fiera acometida del toro. Finalmente, en medio de gran expectación, hacían su aparición los jefes de las cuadrillas. Jóvenes. Relucientes en sus ternos brillantes, de oro resplandeciente, de seda delicada y suave. Admirados, palmoteados, idolatrados. Con una siempre nerviosa sonrisa en sus pálidos rostros.

Les miraba detenidamente, con atención. Les envidiaba. Eran como semidioses para él, quizá porque, al igual que otros muchos, él también tenía la ilusión de ser torero. Soñaba con verse embutido en tan brillantes trajes, con ver su nombre anunciado en grandes letras en los policromados carteles, con verse rodeado de admiradores que acariciasen con respeto y miedo las lentejuelas de su chaquetilla, los bordados de la taleguilla, y que estrechasen su mano recorridos por un gozoso escalofrío.

Nunca se había puesto delante de un toro, esa era la verdad. A lo sumo había corrido algún encierro en un pueblo perdido, y delante, muy delante de donde verdaderamente venían los toros. Y pese a ello, sentía el toreo. Lo vivía. Le sacudía por dentro. Y así, en infinidad de ocasiones, provisto de escoba por tizona y toalla por pañosa, había hecho grandes faenas a monumentales y figurados bovinos de imponente trapío, casta y seriedad, tras haber brindado su muerte a la mujer amada, y, jugándose la vida con gallardía y majestad, tumbar al toro de una colosal estocada. Sin embargo, fuera de esto, nada había hecho por ser torero. Sólo soñaba.

Hoy, sin embargo, el tantas veces visitado patio de caballos presentaba una nueva imagen, totalmente desconocida para él. Estaba transfigurado, dis... (... pincha y lee, que no acabé)
Miércoles, 29 de Junio de 2005 18:11 #. Tema: Textos Anónimos Hay 3 comentarios.

16/06/2005

Ayyyyyyy paioooooo, dame un votoooo

Aquí os vuelvo a dejar un link para que sigáis votando por la causa.
Ganar no ganaremos, pero siempre es bueno superarse, ¿no?
Besémonos un poco, que nos lo merecemos.
http://www.20minutos.es/premios_20_blogs/listado/mejor_blog_autor_colectivo/A/
(Creo que no hará falta que diga que se trata de votar a un tal "a_las_6").
Jueves, 16 de Junio de 2005 01:24 #. Tema: Textos Anónimos Hay 5 comentarios.

14/06/2005

El tomate

El tomate rojo rojo
en su mata,
en su mata de tomate,
que no mata de que te mata,
sino de tomate.
El tomate rojo rojo
es rojo
porque es tomate,
y no pepino,
ni lechuga,
ni otras verduras meramente verdes.

Es rojo porque es tomate
y es rojo porque es rojo
(rojo tomate).

Porque su rojez
es la rojez del tomate.

No la de la puesta de sol.

No la de la sangre.

No la de las banderas de los revolucionarios de ideología socialista.

No, sino la rojez del tomate.

Un color que podría llamarse
(acaso)
rojo tomate.

Porque los tomates son rojos rojos
y el tomate rojo rojo,
tan rojo él,
tan tomate,
tan pequeño
(es tomatito)

aún

está

verde.
Martes, 14 de Junio de 2005 13:03 #. Tema: Textos Anónimos Hay 10 comentarios.

11/06/2005

Presente

(Escribo porque realmente te lo debo, y por escribir lo que tiene que ser escrito, no sólo por complacerte... También, por ver si soy capaz)

¡Cómo convencerte de que todo merece la pena!

En realidad, tú me diste el argumento, y es bueno.

Podemos lamentar lo que fue, o conjeturar lo que será. Podemos también pensar en lo que es.
Tienes razón: ya no es antes, porque es ahora. Antes sí, fue antes, y fueron todos esos errores que ya no tienen remedio. Antes era antes, y yo era yo... pero ahora soy yo. Y tú eras tú y siempre seguirás siendo tú, pero ahora eres tú y además de ser, estás, que es lo importante.

Ahora, en este preciso instante, te pienso, pienso que estás, y no quiero dejarte ir.

Uno mira hacia atrás y todo tiene aspecto de fantasma, mira hacia adelante, y todo tiene aspecto de fantasma.
Por favor... ¡instálame en el ahora!

Porque ahora sé lo que sé.
Ahora siento lo que siento.
Ahora soy lo que soy.
Y ahora, justo ahora, te necesito cerca.

Porque me robas la paz gris de las tardes de domingo, y me arrojas al torbellino de la vida que se renueva.
Porque soy de la familia de la piedra (y no de aquel mármol con el que está hecho el David de Miguel Ángel, sino más bien del granito más arisco) pero tu mirada me hace carne y me da forma humana.
Porque soy de la familia del pino y doy frutos duros y secos, pero tus palabras me sacan brotes más frescos, brotes de alegría y pena.
Porque soy el hombre más simple del mundo, ya lo sabes, tan simple que a veces parezco una ameba, pero quiero ser multicelular para gustarte.

Porque tu contacto me hace humano, porque me evolucionas, por eso te necesito.
Para tenerte ahora, y luego... ¡que sea lo que Dios quiera!
Sábado, 11 de Junio de 2005 18:14 #. Tema: Textos Anónimos Hay 5 comentarios.

02/06/2005

Mi amiga soñada

Para Nofret

Yo no sé si existe un Dios o fuerza sobrenatural que ayude a la gente buena. Si así fuera, me gustaría hablarle de una amiga soñada que sueña con vivir junto al mar. De una amiga de lejos a la que siento muy cercana...
Quisiera hablarle de una chica alegre y risueña, siempre dispuesta a reirse de sí misma y a pintar los malos momentos con la mejor de las caras. De alguien capaz de inundarte con su ingenio hasta hacerte reir con alegría, o de transmitirte su melancolía, hasta convertirla en tu propia melancolía.
Yo quisiera hablarle al Dios anhelado, de una amiga a la que ojalá pudiera yo enviar un trocito de mar, sólo para pedirle que la cuide.
Jueves, 02 de Junio de 2005 01:32 #. Tema: Textos Anónimos Hay 3 comentarios.

06/05/2005

Si te dieras la vuelta

Si te dieras la vuelta te darías cuenta de que yo aún te espero. Que te espero porque te siento y y porque siento que es imposible; deberías hacerlo posible, en la sombra de tus miedos, donde nacía aquella luz platónica que un día se tornó en ilusión cegadora.
Mas todavía habrá de quedar una chispa, por mínima que ésta sea, que te devuelva la mirada, para que tú puedas volverme a ver.
No, no me ves, pues son anónimo y anónimo soy porque no me ves.
Si te dieras la vuelta me harías sentir hermosa, me dedicarías la última prosa y te regocijarías en tu propia derrota. Aceptarías mi invitación al jardín de los sueños, donde jugaríamos hasta que decidieras dejarte deslumbrar por mis amaneceres.
Pero claro, tú no eres de los que se dan la vuelta.
Viernes, 06 de Mayo de 2005 01:51 #. Tema: Textos Anónimos Hay 7 comentarios.

25/04/2005

Residencia

Cruel int.jpgVersión A:

Estaba muy oscuro.
En aquella residencia de estudiantes las sombras de la noche siempre se acentuaban y se hacían más tenebrosas, así como que bastaba el más leve de los sonidos para despertar la intranquilidad en quien habitaba.
Apenas quedaban cinco días para la Navidad y la mayoría de las chicas ya se habían ido a sus respectivos hogares, a disfrutarlas junto a sus familias. Pero Ana y Lidia siempre esperaban hasta el último instante para marcharse.
Ana tenía el billete de autobús para las 12 horas del día siguiente, mientras que a Lidia le tocaba coger el avión de la 1h de la tarde.
Allí estaban las dos, caminando sigilosamente por los pasillos, rezando entre risitas por que las monjas no las pillaran.
Estaban a punto de llegar al cuarto de Lidia cuando Ana, en un alarde de torpeza pisó la baldosa falsa, que emitió un ruido inesperado en aquella noche tranquila, que las hizo sobresaltarse. El primer impulso de Lidia fue empujar a Ana contra la pared y taparle la boca para que no emitiera sonido.
Se quedaron así un rato, mirándose en la oscuridad mientras sus respectivos corazones latían acelerados.
Entonces Lidia posó sus labios sobre los de Ana, besándola. Ésta, influída por la excitación del momento la respondió sin pensarlo, hasta que se separó de una manera un tanto brusca, diciendo:
- Parece que la monja no viene, sigamos, anda.
Entraron en el cuarto de Lidia. Ésta se sentó un su cama, mientras que Ana optó por la silla de escritorio.
Lidia, haciéndole un gesto con la mano, le dijo dulcemente:
- Anda, ven aquí que no te voy a comer.-
A lo que Anda respondió a la manera de reproche:
- ¿Ah, no? ¿Y qué ha sido lo de antes?
- ¿Lo de antes?, ¿a qué te refieres con lo de antes?. - Anda, niña, ven aquí para que nos podamos escuchar bien sin tener que alzar la voz.
Ana lo dudó unos segundos antes de acceder.
Al cabo de unos minutos ya estaban otra vez como siempre, hablando de sus cosas, riéndose, disfrutando de la gran amistad y tierna complicidad que las unía.
Una cosa llevó a la otra, y terminaron haciéndose cosquillas.
Lidia, que era muy sensible, no podía aguantar las risas, por lo que esta vez fue Ana la que tuvo que taparle la boca, echándosele encima.
Lidia apartó suavemente la mano de su compañera, mientras la miraba y le decía en un tono de voz apenas perceptible:
- Estás muy guapa esta noche.
- No sé que carajos te pasa, Lidia, pero déjalo ya, ¿quieres? - respondió Ana.
- No seas boba y déjate llevar.-
Ana la miró con una mezcla de miedo e incertidumbre, mientras que Lidia le acariciaba los cabellos. De ahí pasó a la mejilla y de ésta a los labios...
Ana dejó escapar un leve sonido que indicaba que aquéllo le gustaba, así que Lidia no dudó en besarla, siempre con mucha suavidad y dulzura.
Ana empezó a dejarse llevar, intentando no pensar en nada en concreto. La situación no dejaba de ser agradable, aquéllo sólo eran inocentes besos y juegos ... (... pincha y lee, que no acabé)
Lunes, 25 de Abril de 2005 00:11 #. Tema: Textos Anónimos Hay 7 comentarios.

21/04/2005

No murió, él lo mató.

No es de mi estilo este relato, pero lo escribí, y por aquello de salirse de mis esquemas, va como anónimo. Apuesten quien es su autor/a.

Estaba muerto, delante de él, tendido a sus pies, ya no parecía tan arrogante, ya no le daba ningún miedo. Le seguía pareciendo un cerdo, aquel a quien veía en el suelo le seguía pareciendo el mismo cerdo de siempre. Seguía teniendo la misma expresión de cabrón en sus labios rajados y torcidos, la misma cicatriz en su cara de puerco.
Ya no sentía miedo, y sentía un especial placer en caminar por el charco de sangre que había sobre el asfalto de la carretera, y empezó a saltar y la sangre le salpicó hasta la cara.
Estaba allí tendido, panza arriba, con los ojos muy abiertos, muerto, y le seguía pareciendo la misma horrible bestia de siempre y no le tenía miedo y le escupió a la cara una y otra vez.
Odiaba esa enorme barriga del muerto, esa cara roja y gorda y le hubiera gustado saltar encima y que explotara y cada cacho fuera a un lado distinto.
¡Estás muerto, hijo de puta, estás muerto¡ ¡Ya no le harás nada a nadie más¡
Y una carcajada que parecía la de un loco, pero era la de la justicia hecha venganza se dejó oír en el viento.
El viento no era más que carne fofa llena de grasa que podía alimentar varios días a una manada de hienas hambrientas, era una carne podrida que los gusanos irían horadando y que se iría secando al sol, pudriéndose y hediendo.
Y vomitó sobre el muerto, no porque le diera asco, sino porque le resultó muy grato hacérselo, se rió al verle la ropa llena de comida regurgitada y la cara llena de espumarajos.
¡Levántate, hijo de perra, levántate y vuelve a humillarme, vuelve a romperle los dedos a los negros y cortarles la lengua¡ ¡Y ahora arde¡ ¡arde¡ ¡arde¡
Y un humo muy gris y espeso se elevó sobre la calzada.
¡Ya puedo morir en paz¡ Ya soy feliz. No importa lo que pase. Ya ese cerdo cabrón hijodeputa ha dejado de andar. Tenía que haberle cortado los cojones antes de matarle.
Y se fue despacio, sobre su cabeza se veía el humo ya sin llama y dejó un cacho de carbón sobre el asfalto, sin forma, sin nada.
Rosa, María, José, Antonio y mil jóvenes y niños habían sido vengados por fin, ya no temblarían al oír aquel vozarrón de negrero, ya no se esconderían en los rincones al ver su figura de cerdo gordo a través de los alambres de los barracones, ya no mataría a nadie mas, ya no torturaría a nadie, porque él lo había matado, y sin embargo, al matarle sólo pensó en lo que le había hecho a él, en aquella casa de madera, pero ahora estaba más feliz, porque sin nadie decírselo, en muchos sitios darían un abrazo y una medalla al hombre que mató a un cerdo.
Jueves, 21 de Abril de 2005 20:44 #. Tema: Textos Anónimos Hay 9 comentarios.

11/04/2005

Corazón de mi existencia

Tus párpados cerrados
tus pupilas sumergidas
en un sueño,
que esta noche,
duerme contigo.

Tus ojos en mis ojos,
y mis dedos rozando tus labios,
me adentro en ellos
y se humedecen,
mientras te estremeces
con mis caricias pasajeras.

Corazón de mi existencia,
siempre presente,
sueño con tus ojos a mi lado
y estamos cerca,
estamos cerca.

(Anónim@)
Lunes, 11 de Abril de 2005 20:06 #. Tema: Textos Anónimos Hay 4 comentarios.

17/03/2005

Sueño

Soñar que conmigo sueñas,
es sueño tan incitante,
que sueño que te despiertas
y que me miras amante
Jueves, 17 de Marzo de 2005 13:14 #. Tema: Textos Anónimos Hay 6 comentarios.




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